Maniobras peligrosas en el sur del Sahara

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No pasaron ni tres semanas, que hubo una segunda salida. Ésta ya iba seriamente ya que era el 4º Tercio de la legión que hacía unas maniobras intimidatorias. Se trataba de enviar varias compañías motorizadas al sur del territorio, en la frontera con Mauritania, y peinar el terreno fronterizo durante un día y una noche, en busca de grupos guerrilleros del Frente Polisario. El objetivo era neutralizarlos y en todo caso hacerles huir al otro lado de la frontera.
Me asignaron de operador de radio a la tercera compañía legionaria. Íbamos un “abuelo” conductor, un ayudante de operador y yo. Pero como era operador y “guripa”, me tocó el Land-Rover más antiguo y que llevaba montada una emisora antediluviana, como mínimo de la guerra de Corea. La diferencia más importante con las emisoras “Racal” que llevaban montadas el resto de vehículos y mucho más modernas, era que resultaba muy complicado iniciar el enlace y sobre todo buscar frecuencias. Al principio estaba muy asustado, pero una vez le cogí el punto ya no tuve más problemas. Mi misión sería la de mantener conexión de día y de noche, con el resto de compañías y con Villa Cisneros.
El día de la salida era aproximadamente el quince de Junio del 1974. La marcha se tenía que hacer con tranquilidad, puedo imaginar que se trataba de dar tiempo a los guerrilleros del Polisario de abandonar sus posiciones y desaparecer al interior de Mauritania. Cada compañía seguiría una recurrido diferente, con el objetivo de que todas llegaran al tercer día a la zona que cada una de ellas tenía destinada, que era entre Tichla y La Güera.
Nuestra compañía, tenía que pasar por las proximidades de Bir-Nazarán y hacer noche, el segundo día se tenía que acercar a Auserd, pasando la noche y por fin el tercer día, pasando por Tichla, donde pararíamos a comer e ir hasta donde teníamos que montar el campamento base, que se encontraba en una zona entre Bir-Ganduz y la Güera, población situada en la frontera y tocando el Atlántico.
Se inició la marcha, al poco rato las compañías se separaron y la nuestra inició la ruta mencionada. El teniente de la compañía legionaria, por cierto recuerdo que era una persona muy simpática y que se portó en todo momento de una manera muy correcta con nosotros, consideró que las relaciones entre él y nosotros irían mucho más fluidas si nos asignaba un legionario que nos acompañara y fuera él el que hiciera de enlace en todo momento. El legionario en cuestión era de aquéllos que llevaban mucha mili, quizás veinte años, era cabo y resultó ser un tipo muy especial que se llevó de forma admirable. Aparte de cumplir su tarea de enlace con el teniente, se dedicó a hacernos de guía turístico y a suministrarnos en todo momento lo que él creía que necesitábamos, aunque no se lo pidiéramos. Había cosas que no sé de donde las sacaba, pero si él creía que necesitábamos un “cubata”, un “bocata”, en general casi lo que hiciera falta, lo conseguía y nos lo traía. En los diferentes lugares en donde paramos, se buscaba literalmente la vida y nos organizó entre otras cosas que recuerde, tomar el té en una “haima” de unos nómadas, comer “pinchitos morunos” de carne de camello y sobre todo la noche del tercer día, en el campamento base cerca de La Güera, organizó una especie de cantina. Él y otros dos legionarios montaron una especie de barraca, aprovechando la poca vegetación que había por los alrededores, y unas cuantas mantas, y en el interior se despachaban todo tipo de bebidas y otras cosas más potentes y que no nombraré. La juerga duró toda la noche, a la que se apuntó todo el mundo, incluidos oficiales y suboficiales.
Al cuarto día empezó la acción. Gran parte de la compañía se fue a rastrear la zona asignada. La misión tenía que durar parte del día y de la noche. Nosotros nos quedamos en escucha permanente y tanto mis compañeros como los legionarios que se quedaron, armados y en guardia permanente todo el rato, por si se tenía que defender el campamento. Aproximadamente a las cuatro de la madrugada empezaron a llegar los efectivos legionarios que se habían marchado.
No puedo decir exactamente lo que pasó, pero lo más normal es que si había guerrilleros por la zona, hubieran desaparecido antes de la llegada de los legionarios. Por las transmisiones que hice, intuyo que eso es lo que pasó.
La vuelta fue de una tirada, pero que recuerde, aparte del insoportable calor que hacía, pasaron dos cosas que se tienen que explicar. A las dos horas de haber iniciado la marcha, nos encontramos con unos nómadas que nos indicaron que estábamos en territorio de Mauritania, quizás una duna nos había tapado algún indicador y nos habíamos perdido, o sea media vuelta y a salir zumbando de allí. Al cabo de un rato nuestro Land_Rover se empezó a calentar, paramos y el conductor detectó que teníamos un problema de radiador y no podíamos continuar. El teniente nos dijo que ellos tenían que seguir y que al cabo de un rato vendría a asistirnos el coche escoba. Pasaron unas horas y efectivamente vino un coche grua que nos remolcó hasta Villa Cisneros, pero el rato que estuvimos solos fue de mucha incertidumbre y seguro que es así porque es de las cosas que actualmente todavía tengo grabadas en la memoria.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

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