Mi primera salida al desierto – Junio 1974 (continuación)

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llegamos a la inmensa explanada de color amarillo que se extiende hasta el Atlántico. Me veo tan poca cosa, tan insignificante, en medio de un paisaje impensable, sin ningún vestigio de vida, pero qué equivocado estoy, ya que hasta en un lugar como éste la vida es posible y bien que lo podremos comprobar los próximos cinco días.

Seguimos la marcha y nos acercamos a los acantilados que dan al Atlántico, donde instalamos el campamento. La rutina de los siguientes días vendrá a ser la misma cada día. Se tendrá que mantener un enlace con Villa Cisneros, éste se hará cada dos horas, de día y de noche y será la emisora de un Land-Rover cada día, lógicamente el equipo de personas asignadas, que se encargará, quedándose en el campamento en los momentos que los otros Land-Rover se marchen. Cada día se harán prácticas de radio durante dos o más horas. Los vehículos que no estén de guardia se marcharán en diferentes direcciones hasta desaparecer en el horizonte. A partir de ese momento se iniciarán los enlaces de prueba y se harán prácticas de radio transmisiones utilizando los códigos “Q” y “ALFA”, tanto con los coches parados, cómo en marcha.

Una vez hechas las prácticas, el resto del día será de libertad total. Como la única cosa que se podía hacer, era intentar bajar los acantilados hasta el mar, buscamos el lugar próximo más asequible y los primeros valientes abrieron camino. Al final acabamos bajando prácticamente todos. Aprovechamos los momentos de marea baja, en el que las rocas han quedado al descubierto y el mar ha dejado playa de arena libre, para pescar de todo y con mucha facilidad. Percebes, mejillones, algún pulpo despistado y también algún que otro pescado. La recolección será lo que comeremos y sonará gloria.

Las noches son otra poesía. La primera es la puesta de sol, impresionante. La segunda es cuánto la oscuridad se transforma en noche, emocionante. Por mucho que quiera explicarlo, es indescriptible, se tiene que ver. Millones de estrellas, galaxias y cuerpos celestiales que parece que se tengan que desplomar encima y que llegan hasta los horizontes del mar y de la llanura. Nos ponemos a dormir en las tiendas y será el cansancio o será el silencio infinito, pero en segundos quedamos dormidos. Algo nos despierta, ya no hay silencio, alguien está removiendo los desperdicios de la comida, se oyen golpecitos metálicos y otros ruidos, pero nadie se atreve a salir. La respuesta la tenemos por la mañana, alrededor de las tiendas hay multitud de huellas, unas parecen de pájaros posiblemente gaviotas y otras de animales de cuatro patas, seguramente algún tipo de zorro.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

Posted on 26 Mai, in Sense Classificar. Bookmark the permalink. 1 Comentari.

  1. sergio roses

    ME GUSTARIA VERFOTOS DE SMARA YO ESTUBE ALLI EN 1974 1975 RECIVI EL PREMIO AL MEJOR SANITARIO ,QUISIERA TENER CONTACTO CON MIS COMPAÑEROS

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