VILLA CISNEROS – LA AVENTURA

Hilari Joan i d’Argila
BIR Nº 1 – Playa del Aaiun – 1ª cia – Enero – Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros – Abril – Septiembre 1974
Sección de Transmisiones – Edchera – Septiembre 1974 a Abril 1975

Villa Cisneros
Villa Cisneros era una ciudad más pequeña que el Aaiun, pero más acogedora, posiblemente al estar al lado del mar en la parte interior de la bahía del mismo nombre, el tener un clima templado por el mar y unas vistas fantásticas con unas salidas y puestas de sol espectaculares, le daban una calma, que no encontré en ningún otro lugar del Sahara.
Disponía de los servicios indispensables para poder pasar el tiempo y tener un mínimo de diversión. Había restaurantes, bares de copas y de tapas, uno en concreto se llamaba “Barcelona” del que me hice cliente habitual. Había un cine, un pequeño “zoco” con tiendas en donde se podía encontrar de casi todo y a unos precios muy asequibles.
Tenía un pequeño aeropuerto que se utilizaba tanto para usos militares, como civiles y un puerto. La ciudad occidental, estaba llena de cuarteles y viviendas de militares y casi todo el comercio vivía gracias a la milicia.
Los barrios periféricos ya eran otra cosa, es donde vivía mayoritariamente la población saharaui, eran barrios con mucha miseria, algunos llenos de tiendas de campaña “haimas”. Era muy normal que los niños te fueran detrás pidiéndote un duro, si se lo dabas, te venían tantos detrás, que tenías que salir por piernas, y si no se lo dabas te podían acabar apedreando. Eso lo comento por experiencia, ya que me pasaron las dos cosas.
A unos tres kilómetros aproximadamente, en el norte de Villa Cisneros y siguiendo la costa interior de la bahía se encontraba el cuartel del 4º Tercio de la legión, Alejandro Farnesio. Alejandro FarnesioEra una enorme construcción, totalmente amurallada, a excepción de la parte que daba a la bahía. Disponía de todos los servicios posibles para la época, además de los estrictamente militares, disponía de cine, una cantina “mesón de los tercios”, salas con mesas de ping-pong, pistas de tenis y frontón, una enorme piscina, pista americana, una bonita playa en el mismo cuartel, duchas y sobre todo unas letrinas decentes.
La construcción donde estaba ubicada la compañía de transmisiones disponía de: cantina con televisor y una pequeña biblioteca con equipo de música. En la misma compañía en el fondo y subiendo unas escaleras se encontraba la sala de la emisora, lugar en lo que pasaría muchas horas tal como explicaré después.La cia de Transmissions Empezó una vida normal de cuartel. Una de las primeras cosas que nos hicieron fue un test para averiguar cuáles eran nuestros potenciales y cuál era la tarea que mejor podíamos desarrollar. Los mejores los ponían de operadores de radio y así fue en mi caso y ésta circunstancia fue la que dirigió mi futuro en lo que quedaba de mili. A partir de entonces empezaron los cursos para aprender a hacer funcionar la emisora, cursos del código “Q” y código “ALFA”, de aquí también nació mi sobrenombre, “QRV”, en pocos días empezamos a hacer prácticas de radio, habitualmente las dirigía el teniente “Aguilar”. Yo pronto hablaba por la emisora con mucha desenvoltura, utilizando los elementos del código “Q” y deletreando con el código “ALFA”. En el código “Q” está la expresión “QRV” que quiere decir “preparado para recibir” y que se utiliza siempre al iniciar una transmisión. Yo pronuncio uno poco mal la “R”, el teniente se ve que le hizo gracia mi pronunciación y enseguida empezó a decirme “QRV”. Más adelante también hicimos hacer cursos de código “MORSE” y también nos enseñaron el funcionamiento de un motor de explosión.
En pocos días ya volvía a tener dos buenos amigos en Barnadas y el Sebas, uno catalán y el otro canario. Con ellos y con muchos otros básicamente “guripas”, pero también con veteranos, dedicábamos el tiempo libre a pasarlo lo mejor posible.
Eran muy frecuentes las salidas a Villa Cisneros, en donde pasábamos todo el día, aprovechábamos para pasear, comer, comprar, ir al cine y algo importante que eran las llamadas telefónicas a la novia y familia.
Unos cuantos nos aficionamos a la pesca, a la que dedicábamos largos ratos y el resultado siempre era satisfactorio, ya que la pesca era muy abundante. El lugar de pesca habitual era la misma playa del cuartel, pero también el puerto de Villa Cisneros. Un día averigüé porque era tan abundante la pesca, me dejaron unas gafas de submarinismo y me metí en el fondo del mar. La verdad es que el susto fue importante, era la primera vez que veía tantos peces juntos y de todas las dimensiones.
Barnadas y yo compartíamos aficiones parecidas, nos gustaba pasar ratos jugando al tenis y también al ping-pong. Al tener un nivel parecido las partidas eran muy divertidas y emocionantes.
Amb els amics a la platja de Villa Cisneros
En diversas ocasiones hicimos excursiones hasta la costa Atlántica, en el lado opuesto de Villa Cisneros. Podíamos pasar todo el día de playa, mientres unos pescábamos, otros preparaban el fuego y la comida. Por supuesto que lo que pescábamos se añadía, previamente cocinado, a la comida.
Recuerdo que muy pronto empecé a hacer servicios de operador de radio. En transmisiones eran considerados servicios de armas, pero servicios de armas de verdad, guardias, refuerzos, patrullas, en la etapa de Villa Cisneros no hice, ya que a estos servicios los hacían los legionarios del 4º Tercio.
Los servicios de operador de radio eran de dos tipos, podía tocar durante el día y eso quería decir que cada dos horas había que conectar con los destacamentos, o bien imaginaria de radio que comportaba tener que levantarse de noche a hacer la conexión con los destacamentos. Los destacamentos eran:
o AARGUB (logroño)
o BIR-NZARAN (soria)
o AUSERD (segovia)
o TICHLA (avila)
o VILLA CISNEROS (gerona)
La conexión se iniciaba desde Villa Cisneros y se nombraban los destacamentos por los nombres en clave:
“logroño, soria, segovia y avila de gerona, adelante con QRV” Por orden contestaban: estoy preparado para recibir, 5,5 claro y fuerte, si la conexión era buena. Entonces empezaba la radio transmisión.
Hilari JoanAl tener a menudo asignados servicios de radio, me librava de otros servicios. De los pocos que hice recuerdo una de cocina, de la que hice la mitad, ya que por la tarde hizo lo que quedaba un compañero, a cambio de 500 pesetas, que en aquella época era una pequeña fortuna. Hice varios servicios de víveres, que consistía en ir en un camión hasta el puerto de Villa Cisneros e ir descargando un barco, el trabajo podía durar todo el día. Cuánto no había servicio se tenía que dedicar tiempo a uno mismo, a lavar ropa, a repasar o coser botones, a limpiar las botas, etc.
Durante unos días me reclutaron para ayudar a los zapadores a hacer una zanja de tres o cuatro kilómetros, desde el cuartel Alejandro Farnesio, hasta Villa Cisneros. El objetivo era el de soterrar una línea telefónica. Yo procuraba juntarme con mi amigo Barnadas, él el pico y yo la pala.
A cada pareja nos asignaban un tramo, pero yo tenía a Barnadas, él era campesino en la vida civil y se manejaba muy bien con el pico, en un abrir y cerrar de ojos había hecho el tramo correspondiente, yo que era “chupatintas” hacía lo que podía con la pala, pero no le podía seguir el ritmo ni por casualidad, con lo que él, acababa cogiendo la pala y dejando lista la obra del día en un santiamén y a descansar los dos.
A partir de finales de Abril se hizo la luz y se produjeron acontecimientos que transformarían muy favorablemente mi estancia en el Sahara. Hasta ahora solamente había tenido un trato de novato, como si la persona estuviera anulada y tratada como un esclavo y con mucho desprecio, al servicio de mandos, y sobre todo de compañeros, excepto pocas excepciones, que el único grado que tenían era el de tener unos meses más de mili. De estos primeros meses solo tengo el recuerdo agradable de los grandes amigos, tanto en el BIR como en Villa Cisneros.
Desfilada al Farnesio
Con fecha 27 de Abril de 1974 y con motivo de la visita del Capitán General de Canarias a Villa Cisneros, se organizó un desfile militar de todas las tropas, un total de 2500 efectivos.
Desfilaron unos 600 vehículos de todo tipo: Land-Rover, Tanquetas, Camiones, etc. Desfiló la policía territorial y también tropas nómadas con sus dromedarios adornados de gala. Yo no soy especialmente afín a los temas militares y menos a los desfiles, pero tengo que reconocer que participar en aquel acontecimiento me emocionó por su magnitud.
El día era magnífico, la temperatura agradable, sin viento y el cielo completamente azul. Los vehículos se dispusieron en los aproximadamente tres kilómetros que hay entre Villa Cisneros y el cuartel Alejandro Farnesio.
Catalans a la desfilada
Las primeras tropas en desfilar fueron las del 4º Tercio de la legión y delante de todo, los diez Land-Rover de transmisiones, o sea nosotros. Desfilamos los que estábamos asignados a Radio y por primera vez me sentí como un más del grupo. Nos hicimos fotos los veteranos y los guripas, todos juntos, y creo que es a partir de aquel día que el trato se normalizó entre nosotros.
Estrenamos ropa que nos habían dado unos días antes. El desfile fue de impresión, con mi situación privilegiada sentado detrás del Land-Rover y sin lona, podía observar toda la cola de vehículos que venían detrás y que se perdían en el horizonte.
A los pocos días, me nombraban cabo, a finales de mes llegaban los nuevos guripas y por fin a mediados de Julio cogía un avión Hèrcules con destino al permiso. La última semana todavía tenía un nuevo susto. Un día por la mañana me resultó imposible levantarme de la cama, prácticamente no podía mover las piernas y al intentarlo me hacían un daño terrible. Avisado el médico diagnosticó que tenía un ataque agudo de artrosis. Me pusieron unas inyecciones y por suerte en tres días me pasó el dolor y pude volver a la normalidad.
El día seis de Julio cogí el permiso. En teoría nos teníamos que ir el día diez vía el Aaiun, pero el teniente que era buena persona y se preocupaba de nosotros consiguió meternos en un vuelo militar, con destino a Madrid, que salía la mañana del día seis de Julio de Villa Cisneros. Pero también tuvo su suspense, ya que nos avisaron poco rato antes de la salida del vuelo y nos cogió por sorpresa ya que no lo sabíamos y estábamos haciendo los servicios que teníamos adjudicados aquella mañana. A toda prisa tuvimos que recoger todas las cosas y fue cuando por las prisas fui incapaz de meter el casco del barco en el petate y le pedí a mi amigo Barnadas que me lo guardara, hasta la vuelta del permiso.
Partimos hacia Madrid y todavía tendríamos un susto. Atravesando el estrecho había una fuerte tormenta, el avión se empezó a mover y por las pequeñas ventanas de la parte superior del avión se veían los relámpagos. Las caras de las personas, militares y sus familiares, que había a bordo lo decían todo. En un momento determinado el avión se desplomó, cayendo a peso, y un chillido unánime llenó el habitáculo, la caída duró unos segundos, que parecieron una eternidad. El susto fue impresionante, pero fue eso, solamente un susto.
Sin más novedades empezó el permiso del que no hay que explicar nada. Simplemente que fueron los 40 días, en realidad 50, mejores de mi vida.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

Posted on 5 Juny, in esp (16) En el cuartel, esp - Joan d'Argila, Hilari. Bookmark the permalink. 2 comentaris.

  1. Ola Hilari, bien me presento me llamo Eugeni i soi de Aviación, e visto tu comentario i seguro que coincidimos en alguna ocasión en aquel Sahara. Pues llegué a el Aaiun en Enero del 74 i estuve asta final de Marzo, Juramos Bandera un monton de soldados de todos los cuerpos i armas. Me destinaron a Villa Cisneros i marché para casa a mediados de Febrero del 75 . ( no vine de permiso)
    Bien en Villa seguro que coincidimos en el cine, o en aquel bar que hacian un monton de tortillas de patatas, o vete a saber donde, Pero seguro que erás uno de los muchos soldados que pasaron por el Aerodromo i que veiamos que los con suerte iban a la peninsula i nosotros allí nos quedabábamos contenplando aquellos aviones que un dia tambien serian para nosotros.
    Hilari no se si nunca coincidimos, pero tu relato me trae a 36 años atras.

  2. Gracias Eugeni. Seguro que coincidimos en el mismo lugar en más de una ocasión. Yo por lo menos estuve 4 veces en el aerodromo de Villa, la primera en Agosto de 1974 oara coger un avión Hercules que me llevó de permiso, una segunda a la vuelta con avión de Iberia, la tercera y la cuarta a principios de septiembre en las que intenté embarcar en un avión militar que me tenía que llevar al Aaiún a mis ultimo destino de Edchera, pero en los que no pude embarcar por estar llenos de familiares de militares y yo tuve que acabar yendo en los dichosos camiones de la legión. Una abrazo de Hilari

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