DE GURIPAS A CHIRICAGÜIS CON TRES MESES DE PASTILLA

Hilari Joan i d’Argila
BIR Nº 1 – Playa del Aaiun – 1ª cia – Enero – Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros – Abril – Septiembre 1974
Sección de Transmisiones – Edchera – Septiembre 1974 a Abril 1975

Rebuda pastilla
En la entrada del cuartel ya nos esperaban todos los veteranos de ingenieros, los “Bis-Abuelos”, “Abuelos”, “Padres” y “Chiricagüis”, que es como se llamaban en función del tiempo de mili que llevaban. Cuando los “Guripas” bajamos de los camiones, nos empezaron a llamar carne fresca “UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU……”, a paso ligero y con algún empujón nos hicieron entrar en la compañía y sin tiempo para más nos hicieron desnudar, coger la toalla y corriendo, corriendo a las duchas. Como no pudimos cerrar los petates, ni nos dio tiempo, ni nos dejaron hacerlo, y nuestras botas, que eran relativamente nuevas, quedaron a la vista, los veteranos se dedicaron a repartirlas entre ellos. Las suyas que eran mas viejas las amontonaron en el fondo de la compañía. Qué imagen al volver de la ducha, una montaña de botas viejas. Qué remedio a buscar unas que me fueran decentemente, pero solamente encontré una del 42 y otra del 44, menos mal que eran una de cada pie. Pero como yo era más bien listillo, aquella misma noche en un momento que los veteranos estaban dando pastilla por otro lado, conseguí unas botas que eran más nuevas que las que me habían quitado previamente. Que yo sepa no se quejó nadie. Ésta fue la primera broma “pastilla” de las muchas que me hicieron.
No tuvieron suficiente aquella noche y todavía nos estuvieron fastidiando hasta las tres de la madrugada, nos hacían cantar la canción del “cola-cao” y tanto si lo hacíamos como sí no, nos echaban al suelo desde la litera con sábanas y mantas incluidas. Para acabar de redondearlo ya de madrugada y mientras dormíamos nos pintaron el pelo de blanco, supongo que con pasta de dientes.
Con esto de la “pastilla” había unas jerarquías establecidas. Los “abuelos” eran los encargados de pensar cuáles eran las “pastillas” que se tenían que hacer, los “padres” se encargaban de realizarlas y los “chiricagüis” sólo tenían derecho a mirar y a reir.
La “pastilla” duró todo el fin de semana. Al día siguiente de la llegada, el viernes por la tarde, nos hicieron bañar vestidos en la playa y una vez dentro del agua nos teníamos que coger de las manos y bailar y cantar el rollo de la patata.
Hilari Joan al PilónEl sábado hubo “pastilla” por la mañana y por la tarde. Por la mañana en el “pilón”, especie de fregaderos para lavar la ropa. Consistió en hacernos desfilar, por descontado vestidos, hasta el “pilón”, y por turnos, nos sumergieron en aquella agua totalmente mugrienta. Por la tarde simulacro de revisión médica, algunos le decían “operación de fimosis”, ésta fue la madre de todas las “pastillas”. Nos hicieron desnudar y de uno en uno, nos hicieron estirar en una cama colocada en medio del pasillo de la compañía, mientras un “padre” colocaba unas enormes tijeras en nuestras partes y otro nos pintaba con una brocha o alguna cosa parecida, con este estado tan lamentable nos enviaban a la playa que estaba a 50 pasos mal contados y nos hacían bañar y lavarnos. Los legionarios que tenían totalmente prohibido dar “pastilla”, se partían de risa viéndonos en ese estado tan desconcertante para ellos.
El domingo hemos aprendido lo que se el “ferrao”. Consistía en coger entre tres o cuatro “padres” a un “guripa” que se había pasado, levantarlo con las piernas bien abiertas y golpearlo contra una columna n veces, que podían llegar a ser hasta 20, puede ser que más. El resultado podía ser que el “guripa” en cuestión no se pudiera sentar en una semana, o eso decía la leyenda. Aquel día en concreto nos querían hacer cantar a los “guripas”. Tanto si cantabas bien, como si lo hacías mal te daban un “ferrao”. Pero si te negabas a cantar tenías el “ferrao” y era de los que hacían historia. Cuando me llegó mi turno, ni tan solo me hicieron cantar y se limitaron a darme un mini “ferrao” que más bien fue de risa.
A partir de este día la “pastilla” se fue calmando, en cualquier caso era necesario estar siempre en alerta ya que al más mínimo descuido te podían remojar con un cubo lleno de agua o quizás mientras dormías la siesta. Había una que era muy graciosa, no para el que se la hacían como se natural. Consistía en poner un trozo de papel o cartón en la solapa de un despistado, a continuación se le prendía fuego, y todos los que estaban pendientes empezaban a decir “FUEGO, FUEGO, FUEGO…”, inmediatamente aparecía uno o más con cubos llenos de agua y apagaban el fuego, remojando al despistado y a todo el mundo que estaba cerca del que había sufrido la “pastilla”. Había que ir con mucho cuidado y vigilar a todo ser viviente, procurar no estar en la compañía en las horas de descanso, e ir a dormir lo más tarde posible, eso se conseguía yendo al cine cada noche, el cuartel disponía de un cine lo bastante digno. Si te quedabas en la compañía corrías el riesgo de que alguien te quisiera dar alguna “pastilla”. Sin embargo al volver del cine te podías encontrar la cama llena de piedras, arena, mojada, con la petaca, etc.
Hilari Joan a la RíaPero como ya he comentado poco a poco se fue calmando la situación y aquéllos que el primer día me parecieron que estaban locos “asirocaos” y que eran malas personas, con el trato se convirtieron en personas normales y algunos se convirtieron en buenos amigos y la mayoría en grandes compañeros. Sin embargo todavía hubo algún día de “pastilla”, al mes de estar en Villa Cisneros los veteranos aparecieron con el pelo pintado, el teniente culpó a los “guripas” y aquel día acabamos en la playa con la ropa puesta, yo estuve todo el día escondido, pero al darme cuenta de que no había manera de escaparme, claudiqué y cuando me pareció yo mismo me bañé vestido en la playa. La última “pastilla” fue a finales de Junio, es tradición que los nuevos cabos pasen por el “pilón” y así pasó también esta vez.
Cuándo llegaron los nuevos “guripas” también se llevaron “pastilla”, pero realmente fue mucho más suave que la que tuve yo, y ésta ya fue de las últimas que se hizo, ya que a partir de Septiembre cambió todo, me trasladaron con el 4º tercio de la legión a la frontera Marroquí y se acabó la tranquilidad tal como explicaré posteriormente.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

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