EDCHERA – MANIOBRAS, PATRULLAS Y OTRAS BATALLITAS

Hilari Joan i d’Argila
BIR Nº 1 – Playa del Aaiun – 1ª cia – Enero – Marzo 1974
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros – Abril – Septiembre 1974
Sección de Transmisiones – Edchera – Septiembre 1974 a Abril 1975

En la frontera marroquina

En la segunda parte de la mili recogí el legado del final de la primera y ya fue un no parar de salidas continuas al desierto, destacado con la legión, maniobras, patrullas, simulacros de combate y otras.
A continuación hago una relación cronológica de todas esas salidas, para luego explicar las anécdotas e incidencias más importantes que me sucedieron en ellas:
Del 24 al 26 de Septiembre de 1974. Destacado en una posición de la legión a 3 Kilometros de Edchera.
2 de Octubre 1974. Maniobras conjuntas de la legión y parcaidistas.
Del 3 al 7 de Octubre de 1974. Destacado en una posición de la legión cerca de la frontera.
9 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión y carros de combate.
17 de Octubre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión, paracaidistas y aviación.
Del 28 de Octubre al 3 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.
13 de Noviembre de 1974. Maniobras conjuntas de la legión i artilleria cerca de el“ElHaifa”.
Del 19 al 24 de Noviembre de 1974. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.
Del 12 al 13 de Deciembre de 1974. Desfile de todas las tropas del sector norte.
8 de Enero de 1975. Maniobras generales de casi todas las fuerzas del sector norte.
Del 11 al 13 de Febrero de 1975. Patrulla de ràdio a les playas de Cabo Bojador.
Del 15 al 18 de Febrero de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.
20 de Febrero de 1975. Maniobras de artilleria.
22 de Febrero de 1975. Visita a Fos-Bucraa.
Del 24 al 26 de Febrero de 1975. Maniobras generales cerca de Güelta Zemmur.
Del 7 al 12 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.
Del 22 al 26 de Marzo de 1975. Destacado en las posicions de la legión. “ElHaifa”.
Del 2 a 4 de Abril. Persecución de guerrilleros del polisario hasta Edchedeiria.

Frontera marroquina
Durante los meses de Septiembre y Octubre, coincidiendo con la alerta máxima, el 4º tercio de la legión mantuvo tres posiciones defensivas en dirección a la frontera Marroquí.
Hilari Joan destacat a la frontera MarroquinaLa primera estaba situada justo en la frontera, la segunda a unos treinta kilómetros de Edchera y la tercera a unos tres kilómetros de Edchera. A finales de Octubre ya se había consolidado la posición intermedia que se llamaba “ElHaifa”, y decidieron abandonar las otras dos posiciones, o al menos yo ya no volví.
Mi primera salida a las posiciones de la legión fue a finales de Septiembre, a la posición más próxima a Edchera, concretamente del 24 al 26 de ese mes. Todo lo que pude intuir y presagiar durante esa estancia y las siguientes, fue que se estaba preparando una guerra. Solamente llegar, nos hicieron camuflar el coche. Y recuerdo que nos mantuvimos todos los días, con sus noches en escucha permanente. No se si estuvo en esa salida o en otros, pero lo sitúo en esta época, el mando de la compañía legionaria a la cual estábamos asignados hizo una arenga militar. No sé reproducir lo que dijo, pero sé que acabó diciendo que la legión no se rendía y que no retrocedía ni un palmo, que lucharía todo el mundo y hasta dar la última gota de sangre. A los tres pistolos que estábamos se nos pusieron los pelos de punta, y nos desaparecieron los “cataplines”, que seguramente se refugiaron en la garganta. Por contra a los legionarios les subió la sangre en la cabeza y sus comentarios daban miedo, sus ganas de entrar en combate eran enormes y seguro que si se presenta el enemigo lo hubiera pagado muy caro.
Valentin, Florentino i HilariLa segunda salida fue del 3 al 7 de Octubre a la posición situada más cerca de la frontera. La posición estaba situada en un lugar alto, desde donde se veía una importante explanada que llevaba hasta la frontera. En estos días también nos mantuvimos en escucha permanente. Lo impensable pasó en un momento determinado y en medio de una comunicación “QSL, QRV…” apareció una voz desconocida, hablando castellano pero con acento marroquí, amenazándome con que me los cortaría y me les haría comer. En aquel momento la adrenalina me subió a mil y le contesté con alguna cosa parecida. Pero recuerdo que durante todos los días tuvimos que cambiar de frecuencia constantemente, pero siempre el marroquí acababa interfiriendo la comunicación.
El resto de salidas a las posiciones de la legión fueron todas a “ElHaifa”, en total seis. Una de las funciones de la posición era la de controlar una “carretera” procedente de la frontera Marroquí, desde Tah hasta el Aaiun. Siempre había un grupo de legionarios haciendo el control, un Land-Rover con una ametralladora en un lado de la carretera y una tanqueta en el otro. Un día el teniente legionario se nos acercó y nos dijo si podíamos enlazar con Edchera. Resulta que habían detenido a un marroquí que estaba haciendo fotos de las posiciones de “ElHaifa” y que llevaba encima una gran cantidad de dinero. Lo comunicamos por radio y lo llevaron escoltado.
Hilari Joan a la frontera MarroquinaNuestro principal enemigo era la climatología. Podía hacer un calor insoportable y acompañándolo aparecían los guerrilleros infiltrados, las moscas. Sufrir un frío insufrible. Disfrutar de días completamente claros, con unas puestas y salidas del sol maravillosas, o unos cielos nocturnos irrepetibles. Sufrir un “siroco” que te podía volver loco. Mientras estábamos en “ElHaifa” y hacía calor, íbamos todo el día en pantalones cortos y sin camisa. Buscábamos la sombra del coche y de una especie de barraca que nos hicimos con ramas secas. A las horas de máximo calor intentábamos hacer la siesta, a las horas que la temperatura bajaba, jugábamos a las cartas o simplemente charlábamos y cada uno explicaba lo que hacía en la vida civil, sus diversiones, sus amistades, su familia, su novia, su trabajo y nos enseñábamos fotos. Por la noche nos hacíamos café con leche, y mientras charlábamos o jugábamos a las cartas, degustábamos las exquisiteces regionales, de nuestros paquetes procedentes de casa. A cualquier hora teníamos la radio con música. Y leíamos las revistas llegadas desde la península o las que nos trajo el teniente y por descontado que leíamos y volvíamos a leer mil veces las cartas de nuestros queridos o éramos nosotros los que las escribíamos.
GuirbiHasta a finales de Octubre, aproximadamente y si no hacía siroco, la temperatura era agradable hasta las doce, a partir de esa hora empezaba a subir y entre las dos y las cinco se hacía insoportable. Era casi imposible ponerse al sol, nos tumbábamos bajo el coche y en compañía de un millón de moscas. El caso es que las moscas también se refugiaban del calor poniéndose debajo del Land-Rover, había tantas que la chapa que estaba por encima de nuestra vista quedaba de color negro. Si nos estábamos quietos, ellas no molestaban, pero si ha alguien se le ocurría moverse, era impresionante la nube y el zumbido que se montaba. De todas formas éramos jóvenes y nos gustaba bromear, por tanto nadie paraba quieto. De vez en cuando podían pasar diez minutos de tranquilidad, que los acababa cualquiera de nosotros pegando un fuerte golpe de revista contra el coche, el resultado era que mil habían sido liquidadas y la revista daba buena fe de aquello. La diversión cambiaba cuando alguien empezaba ha hablar de cervezas fresquitas, congeladas. Esa tortura todavía era mayor que la de las moscas, la garganta se empezaba a resecar, el cerebro a degustar la cerveza, pero el resto del cuerpo no lo acompañaba y se acababa con un grito de calla por favor. El remedio era beber agua del guirbi, que de fresca y natural nada, más bien parecían meados de camella, pero es lo que había y en aquel momento sabía a gloria.
A partir de las cinco de la tarde, la temperatura se iba haciendo de nuevo soportable, poníamos una manta en el suelo y empezábamos con las partidas de “tute” o “chinchón” y como hasta las doce de la noche no nos podíamos ir a dormir a causa de que había enlace con Edchera, instalamos una luz en la tienda que cogiámos de la batería del coche y estábamos hablando y picoteando las “delicatesen” peninsulares. A partir de Noviembre, las temperaturas nocturnas empezaron a ser más frías. Recuerdo que hubo noches en las que pasé muchísimo frío y eso que dormía vestido, con el saco y dos mantas. Por la noche estaba prohibido hacer fuego, pero nos buscamos la vida, hacíamos fuego a las cinco y lo manteníamos hasta que se hacía de noche, que lo apagábamos, pero las brasas seguían calentando y aguantaban un par de horas más. Hubo días con un fuerte siroco, tanto que la visibilidad era prácticamente nula, teníamos que apuntalar la tienda poniendo grand cantidad de piedras para sujetarla. La primera vez se nos la llevó. En días de fuerte siroco el único refugio era el coche, tanto de día como de noche. Cuando paraba podíamos empezar a descansar, pero nuestro estado era lamentable, parecía que estábamos empanados, nuestro color de piel y cabello era el mismo que el del entorno. El siroco podía durar uno o más días, pero la calma solía ir acompañada de un calor sofocante.
Explsión cerca del campamentoAl principio de estar “en ElHaifa” vino una compañía de zapadores que se dedicaron a hacer una serie de posiciones defensivas, pozos de tirador y trincheras. Al ser un terreno muy pedregoso tenían que poner cargas explosivas. A medida que ellos trabajaban, nosotros contemplábamos el espectáculo y muy de vez en cuando teníamos que cambiar el coche y la tienda de lugar. Las explosiones levantaban las piedras a más de cincuenta metros y un humo negro lo invadía todo. Cuando se trabajaba a pico y pala los legionarios también se ponían. Un día que estábamos observando y aplaudiendo las explosiones, hubo una que fue superior a las otras, las piedras subieron hacia el cielo, mis reflejos y el de mis compañeros funcionaron como un resorte y empezamos a correr, En un margen de poco tiempo empecé a escuchar los golpes de las piedras a mi alrededor. El susto fue enorme, pero por suerte solamente salieron dañadas dos tiendas y un Land-Rover.
Si el mando legionario de turno nos lo permitía, solíamos hacer una pequeña excursión a pie, hasta un pozo de agua próximo. Había que andar un buen rato y con el sol que caía acabábamos sudados y agotados. En el lugar había, efectivamente, un pozo de agua, que tenía unos cinco metros de profundidad. La primera vez fuimos con unos legionarios que ya conocían de su existencia, y por lo tanto fuimos preparados con un cubo y una cuerda. Sacábamos agua del pozo y nos bañábamos con aquella agua que estaba fresquísima o eso nos parecía.
Durante los meses de Octubre y Noviembre fue muy habitual la realización de simulacros de combate por parte del 4º tercio de la legión, acompañado de otras unidades. Oficialmente les decían maniobras, pero a mí me gusta más nombrarlos simulacros. Solían durar un día y se realizaban normalmente, en los alrededores de las posiciones de ElHaifa. Yo participé en varios, los que he relacionado en la lista previa. Salíamos de Edchera o del Aaiun y nos dirigíamos al punto de concentración de las tropas y nos presentábamos a la unidad a la que habíamos sido asignados, normalmente a una compañía de la legión, menos un par a veces que tuve que presentarme a unidades de artillería de las que guardo muy mal recuerdo. En estos simulacros podían participar unidades legionarias, unidades legionarias y paracaidistas, unidades legionarias y carros de combate, unidades legionarias, paracaidistas y aviación, unidades legionarias y artillería. La actividad de transmisiones era hasta cierto punto divertida, en primer lugar porque eran días en los que teníamos que trabajar y mucho en lo que nos habían preparado, o sea que nos pasábamos el día transmitiendo y recibiendo radiogramas, en segundo lugar por que al estar agregados al mando de una unidad de las que intervenía en las maniobras nos enterábamos perfectamente de todos los movimientos de vehículos y tropas que se estaban realizando y en tercer lugar porque el mando se situaba en lugares en donde se veían perfectamente estos movimientos.
En uno de los simulacros, una compañía del 4º tercio tenía que probar un nuevo armamento que lo llamaban filo-dirigidos. Se trataba de un artefacto, especie de misil, que estaba montado en la parte de detrás de un Land-Rover. El misil estaba conectado a una bobina de cable enorme, quizás un kilómetro, no lo puedo determinar. Se trataba de disparar el misil e ir dirigiéndolo, con el cable que llevaba conectado, hasta su objetivo. Desde nuestro punto privilegiado de observación podíamos ver el acontecimiento. Un primer Land-Rover de los tres que llevaban montado el filo-dirigido inició las pruebas, uno de los legionarios, el que estaba al mando del Land-Rover apretó una especie botón de un mando y el filo-dirigido empezó a elevarse, haciendo curva hacia el objetivo. La bobina desplegaba cable a medida que el misil avanzaba, pero de golpe la bobina quedó atascada y el misil por un instante quedó suspendido en el aire. Desde nuestra posición pudimos ver cómo los legionarios salían corriendo en todas direcciones, alejándose de donde estaba suspendido el filo-dirigido, el tiempo se eternizaba, pero la resolución pasó en un par de segundos, el artefacto se quedó sin poder de tracción y se precipitó hacia tierra. Un reflejo hizo que todos nos lanzáramos de cara al suelo, ya que la distancia no era demasiada grande para que el impacto no tuviera alguna consecuencia. Pero se escuchó el ruido de un golpe metálico contra el suelo y se hizo el silencio. Por suerte el trasto no explotó.
Frontera marroquinaUn día de vuelta a Edchera fue como una especie de Rally, entre los cuatro coches de transmisiones que habíamos salido de maniobras aquel día. Como ya hubiera ocurrido con anterioridad el teniente nos dio permiso para circular a toda velocidad. Esta vez iba delante y pude disfrutar mucho más de la carrera. Los vehículos iban casi volando entre baches, cactus y polvo, a cada bache le seguía otro y a cada bote le seguía un rebote. Cada coche seguía su camino y todos querían ir el primero, viéndose los otros tres dejando su rastro de polvo. Había momentos que la velocidad se acercaba a los cien kilómetros hora y yo diría que era una velocidad suicida al no circular por carretera y con momentos de visibilidad muy limitada por el polvo. Aunque peligroso fue muy emocionante.
Todo empezó de buena mañana el teniente nos ordena prepararnos para salir de maniobras. Salimos cuatro coches de transmisiones con dirección a un lugar próximo a las posiciones de “ElHaifa”, al llegar empezamos a ver toda clase de armamento de todos los calibres, preparado para disparar, con un despliegue de tropas impresionante.
El frente podía tener unos diez kilómetros de amplitud. Nos dirigimos hacia donde se encontraba el mando de las maniobras, donde empezaron a llegar los altos mandos militares de todos los cuerpos, se los acomodó en una pequeña altura desde donde se veía perfectamente todo el despliegue y el lugar donde se concentraría todo el fuego de las diferentes armas. Se me ordenó dirigirme a dar apoyo de transmisiones a una unidad de artillería autopropulsada, la de mayor calibre de las que tenían que disparar. Por lo tanto indiqué a Valentín el conductor que dirigiera nuestro Land-Rover hacia ese lugar y nos pusimos a la disposición del mando de la unidad de artillería. Estábamos ya situados en una pequeña altura, desde donde se veía la colina donde estaba el supuesto enemigo y que se encontraba justo en frente nuestro. Acabo de recibir la radio transmisión de la hora que tiene que empezar a disparar nuestra unidad y lo tiene que hacer en cinco minutos. Se lo comunico al comandante de la unidad artillera.
De repente en la colina donde se tiene que concentrar el fuego, aparece un Land-Rover de transmisiones de Edchera, aunque a la vista y a causa de la lejanía la imagen es muy pequeña, su antena lo delata. El corazón se me acelera pero sin tiempo de pensar, me encuentro con la cara del comandante, creo recordar que tenía este rango el mando de la unidad de artillería, me está gritando de mala manera, creo entender que tengo menos de cinco minutos para comunicar al inepto de mi compañero que desaparezca, que él empieza a disparar.
Me salto todo el protocolo de comunicaciones e intento conectar, creo que hablamos todas las unidades de transmisiones al mismo tiempo, pero por fin me tranquilizo y pongo orden y aparece el conejo a punto de ser cazado (QSL, QRV …), me intenta explicar que está buscando la unidad a la que está asignado y ha subido al montículo para ver mejor dónde puede estar. Yo le digo pues eres un “guripa pipiolo”, mas fuerte fue lo que le dije, sal de aquí a la voz de ya, si no te hacen puré, “quiero suponer que no hubieran disparado, pero…” Veo desaparecer la liebre y casi inmediatamente la colina se convierte en un infierno.Durante una hora se dispara todo tipo de armamento, cañones, baterías, morteros, misiles. Al encontrarnos muy cerca de una de las piezas de artillería autopropulsada, cada vez que realizaba un disparo, el estallido era enorme, el suelo retumbaba y nuestro coche, con nosotros incluidos, dábamos un pequeño salto. En el horizonte se veían los impactos y las llamaradas correspondientes, acompañadas de un humo negro que se levantaba, llegando en un par o tres de segundos a nuestros oídos el ruido ensordecedor de la explosión.
A medios Diciembre se realizó un desfile de todas las fuerzas del sector norte. Unos 15000 hombres y 4000 vehículos de todo tipo. El motivo fue por la designación del nuevo capitán general de Canarias. En el desfile también intervino el 4º tercio de la legión y con él la sección de transmisiones de Edchera. El día antes fuimos al oasis Meseied con los coches y los lavamos con el agua abundando del oasis. El día del desfile, toda la agrupación salió en dirección al Aaiun, deteniéndosenos en un lugar predeterminado. Mirara donde mirara y hasta el horizonte estaba todo lleno de vehículos y soldados por todas partes. A las 12 empezó el desfile un verdadero desastre desde mi punto de vista, ya que se organizó tal polvareda, que había momentos en los que no se veía el vehículo precedente. Cuando empezamos a movernos ya estábamos completamente empanados por el polvo, coches, emisoras y todo el equipo quedó hecho un desastre, por suerte al hierro le da igual la suciedad, el problema era nuestro, ya que el polvo nos hizo llorar y resecar la garganta y en momentos nos producía náuseas. Todo se solucionó con la ducha que nos pudimos dar al llegar a Edchera.
En el mes de Febrero fueron constantes las salidas. En la relación inicial se puede ver que fueron cuatro, más una a las posicionas de “ElHaifa”.
Patrulla aprop de cap Bojador
Estando en el Regimiento Mixto de Ingenieros del Aaiun, se organizó una patrulla de prácticas de radio, muy parecida a la que ya relaté de mi estancia en Villa Cisneros. La destinación fue a las playas y acantilados de cabo Bojador. Fuimos a un lugar donde la costa era un enorme acantilado y conseguimos encontrar un lugar que hace una especie de cala y al que pudimos acceder con los vehículos. Las olas eran enormes y el acantilado se hacía respetar, el paisaje impresionante pero bonito al mismo tiempo y sobre todo muy salvaje. Lo peor fue la noche que me tocó guardia de radio. El coche de transmisiones de guardia, estaba situado en solitario en el llano por encima de los acantilados. El cielo estaba muy sereno pero sin luna, se veían todas las estrellas y galaxias habidas y por haber, pero la oscuridad era impresionante ya que no se podía ver nada a un metro de distancia. Las horas de la noche que estuve completamente solo, haciendo la guardia, se me hicieron muy largas. Pasé muchísimo frío y miedo, acabé viendo sombras y escuchando ruidos inexistentes. Creo que pedí al santo y seña un mínimo de cinco veces y la única vez que lo tendría que haber pedido, que fue cuando se me acercó un teniente a ver cómo estaba todo, no lo pedí. Por suerte, aquel teniente tan joven y que estaba tan asustado como yo, me vio la cara y no dijo nada, se limitó a entablar conversación de otros temas y pasó un buen rato en compañía. Por otra parte fueron días de recolección de mejillones y percebes que degustamos en todas las comidas.
Fos-Bucraa
Se organiza una visita a Fos-Bucraa de cien legionarios y pistolos de Edchera. Se hizo por sorteo. La excursión de los cien agraciados se hizo en autocares, a los que acompañó una sección de legionarios de servicio y por descontado nuestro coche de transmisiones por si acaso. Fue una visita interesante, pudimos ver todas las instalaciones y nos dieron una buena comida.
La participación en unas maniobras de artillería fue para olvidar. Cuándo me presenté al capitán de la unidad, éste me dijo de muy malas maneras y gritándome, que es lo que hacíamos allí, que no le servíamos para nada y que nos pusiéramos en un rincón y no molestáramos, realmente desagradable aquel capitán. Recuerdo que aquellos artilleros que estaban a sus órdenes, estaban de muy mala gana y cumplían por el miedo que les daba aquel dictador. Dispararon de noche, las dianas estaban situadas en una explanada a unos kilómetros. Disparaban balas trazadoras que iluminaban una amplia zona, al mismo tiempo que las balas incendiarias teñían de rojo y fuego todo el lugar.
Se organizaron unas maniobras generales de todas las fuerzas de choque del sector norte. Se pretendían dos objetivos, primero hacer una demostración de fuerza a los marroquíes y segundo amedrentar a los guerrilleros del Frente Polisario, que últimamente estaban aumentando su actividad. El objetivo de las maniobras era un lugar próximo a Güelta Zemmur. Yo como casi siempre fui con una compañía del 4º tercio, hicimos muchísimos kilómetros durante tres días y por fin al tercer día, en un lugar fronterizo de nombre en clave SC4, se completaron todos los movimientos de ataque, con intervención de aviación, helicópteros, paracaidistas, artillería y carros de combate. La vuelta fue espectacular, ya que todas las fuerzas volvieron al mismo tiempo, hubo momentos, sobre todo de noche, que la hilera interminable de luces rojas parecía más la autopista en su paso por el Vendrell en una noche de operación retorno, que una caravana de vehículos militares.
Al principio de Abril de 1975, me tocó hacer una última salida y la más arriesgada. Aquel día tendría que haber ido al Regimiento mixto del Aaiun para quedarme definitivamente y licenciarme en unos quince días. Pero se había localizado un grupo importante de Polisarios que se habían agrupado en unas montañas cerca de Edchederia y se ordenó al 4º Tercio, con ayuda de unidades de Helicópteros y de la aviación, una operación de castigo para intentar neutralizarlos. El teniente me llama y me dice, Argila vas a salir en tu última patrulla pórtate bien. Salí con una compañía del 4º tercio y nos dirigimos hacia Smara donde pasamos la noche. Al día siguiente hicimos noche cerca de Hausa y al tercer día nos dirigimos hacia Echedeiria, y en un lugar de relieve muy abrupto montamos el campamento. En eso que me llega un radiograma que indica que en unas montañas próximas y que tenemos a la vista, hay indicios que los guerrilleros se han refugiado en unas cuevas. Paso el comunicado al teniente legionario. Al rato el teniente me dice que tengo que enviar un nuevo radiograma cifrado y me trae apuntadas unas coordenadas.
Destacat a la frontera Marroquina
Rápidamente transmito el comunicado con las coordenadas y no pasan ni diez minutos que tres aviones “mirage” procedentes de Canarias, creo, sobrevuelan nuestra posición y se dirigen a toda velocidad hacia las montañas que tenemos enfrente. Sin previo aviso lanzan sus misiles, en un lugar concreto, incendiando toda la colina. De vuelta, los aviones hacen un par de pasadas en vuelo rasante sobre nuestras posiciones y batiendo las alas en señal de saludo. A todos los presentes nos embargó una emoción indescriptible, levantamos las manos, algunos lanzamos la gorra al aire y gritando muy fuerte saludamos aquellos aviones. Creo que eso era indicativo que la moral de los legionarios era muy alta y que difícilmente hubieran salido derrotados si hubiera estallado el conflicto. Acto seguido los legionarios se desplegaron hacia el lugar bombardeado, para ir a inspeccionarlo. Al llegar a las cuevas, donde se suponía estaban los guerrilleros, encontraron restos de que efectivamente habían estado, pero ya se habían marchado.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

Posted on 17 Abril, in esp (17) Salidas al desierto, esp - Joan d'Argila, Hilari. Bookmark the permalink. Deixa un comentari.

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