LAS CONFESIONES DE UN PELADOR DE PATATAS

Carles Porta i Fernandez
BIR Nº 1 – Playa del Aaiún – 3ª cia – Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 Transmisiones Villa Cisneros y Aargub de Enero a Diciembre 1974


Hoy, por primera vez he pelado patatas en la cocina de mi casa sentado en una silla. Hasta la fecha lo había hecho de pie… pero hoy me duele la espalda y me alivia el sentarme. ¿Porque digo todo esto?, pues porque me acordaba de cuando lo hacía en el cuartel. Los que sois asiduos de Mili Sahara, sabréis que cumplimos el servicio obligatorio de la época, la famosa “mili” en el Sahara. No os voy a contar una batallita, porque sobradamente si repasáis nuestra Web, encontraréis infinidad de historias y anécdotas de nuestra mili. Pero hoy, lo que quiero contaros es lo que me sucedió por aquel entonces en la cocina del cuartel. También con una patata en una mano y un cuchillo en la otra…

Fue seguramente en Enero o Febrero de 1974, no recuerdo bien, yo era lo que se llamaba un “guripa” (recién llegado al destino) por consiguiente, a parte de recibir las mil y una novatadas, prácticamente nos correspondía realizar los servicios más duros de la compañía, para que así pudieran descansar de tales tareas los más veteranos de la compañía.

El servicio de cocina, era el más temido por la dureza del horario, (había que levantarse muy temprano) los olores desagradables y el género que había que manipular, a veces a uno se le revolvía el estómago… Por eso era temido que te tocara. Algunos compañeros, no voy a citar ahora sus nombres, cuando les había tocado el servicio, se presentaban al cabo de cocina y a continuación, después de apuntarlos en el listado, salían por una puerta discretamente para no volver… Eso indicaba primero, la falta de organización y segundo, que pese al riesgo que suponía huir del servicio, valía la pena librarse de él. Sobre todo, por el broche final, que consistía en el desagradable trabajo que de llevar toda la basura a un descampado y echarla para que los nativos la recogieran. Si leéis más historias en la Web, hay varias que lo explican con detalle… Ah!. Un saludo a uno que estará leyendo este relato y que sé de buena tinta, que es uno de los que salió por una de esas puertas…

Por la noche, una vez formados en el interior de la compañía de los “pistolos” (nombre que se nos daba a los no legionarios que residíamos en el cuartel) de transmisiones de Villa Cisneros, que estaba en un pabellón del cuartel de Alejandro Farnesio (cuartel insigne de la legión). Estaban pasando la retreta, para nombrar los servicios a realizar al día siguiente y las imaginarias de la noche. Cuando ya el furriel empezaba a nombrar los servicios más temidos, con un silencio sepulcral, todos estábamos atentos para saber quien serían los afortunados, que para más desgracia, al ser sábado por la noche, los servicios se realizarían en domingo… único día, en que uno podía descansar… Y entonces sonó la famosa frase que uno no quisiera nunca oír:

-Carlos Porta Fernández!!!. Cocina!!!!
– A la orden , presente y cocina!!!!….Respondí…

Sobre las cinco y media de la madrugada el que hacía seguramente la tercera imaginaria, me zarandeaba despertándome con la desagradable frase de: -Guripa!!! Que te toca cocina!!!.- Despierto y medio soñando, me vestía después de colocarme el jersey de lana de color verde oscuro que me arroparía del frío de la madrugada saharaui… El último paso era calzarse las “nailas”, (calzado parecido a las sandalias playeras) para dirigirme junto a los desafortunados compañeros, que al igual que yo, les tocó cocina. Con las manos en los bolsillos del chester, encogiéndome de hombros y con el paso rápido para llegar cuanto antes a la cocina, crucé todas la compañías y el patio de armas, hasta llegar a las dependencias donde estaba la cocina.



-A la orden mi cabo…soy de trasmisiones y me ha tocado cocina-. El responsable, cabo cocina, frotándose las manos también para calentarse del frío, me señaló el lugar donde tenía que dirigirme para ayudar a un par de veteranos, que por su apariencia, deberían llevar varios reenganches en la legión… Transcurridas un par de horas y habiendo preparado, el cacao con leche aguada, la bollería, parar las mesas, a golpe de corneta entrara la tropa a desayunar y después, haber recogido todas las sobras y todos los utensilios empleados y haber fregado el suelo del comedor… Tranquilamente, pude desayunar en una parte de la nave, como un pequeño privilegio al trabajo realizado.
Dirigiéndome de nuevo al cabo de cocina, para preguntarle que tenía que hacer, me señaló con el dedo unos sacos de patatas y me ordenó que me pusiera a pelarlas… Al ver tal cantidad de sacos, pensé que me licenciaría pelando patatas… Al poco rato llegaron refuerzos, entre ellos un legionario que calculo que tendría unos sesenta años. Se sentó delante de mi y después de murmurar un reniego, se puso a pelar las patatas como yo. Al cabo de unos instantes, quizás por la monotonía de ir llenando el cubo, patata a patata, el legionario me dirigió la palabra con una pregunta recurrente para tal ocasión:

-Qué pistolo, pelando patatas, ¿no?- .
-Si, claro que remedio- Le contesté.
-Llevas mucho tiempo aquí?-
-¿En la cocina, o en el cuartel?- Me atreví a responder a su pregunta con otra.
A lo que él, como cabreado, afirmó.
-En el cuartel, coño!!!.
Yo más explicito le dije.
-Llegué en Enero, y supongo que si todo va bien, dentro de un año ya estaré en casa.

El, no pelaba patatas, las destrozaba. Con la mano que sostenía el cuchillo hincaba cada vez con más presión la patata, como si la pobre tuviera la culpa de su rutinaria vida o interminable tarea del día… La curiosidad, y para seguir la conversación que habíamos dejado cuando le comenté mi afirmación de que con el tiempo regresaría a casa. Le pregunte…

-¿Y tú, cuanto tiempo llevas aquí?…
Él, en tono de dar pena me comentó.
-Ufff!!! Ni se sabe, lo que me queda, chaval…-
Yo pregunté –¿Y porque?-

Alzó la mirada que se escondía detrás de aquellas tupidas cejas, con aquella barba que describía el paso de los años, y con la mano que sostenía el cuchillo me indicó que me acercara. Le hice caso, y me aproximé para escuchar su respuesta. Miró de reojo a su derecha e izquierda y abalanzándose sobre mi oreja en voz baja me susurró:

Estoy aquí porque maté a mi mujer, mejor dicho, la degollé!!!-

Yo, no sabia que cara poner, ni que decir… Mis ojos no dejaron ni un instante de controlar la mano que con el cuchillo pelaba las patatas y procuré alejarme lo suficiente después del acercamiento que había realizado para oír su respuesta… En ese instante el cabo de cocina, al vernos desde lejos que estábamos charlando, nos gritó y ordeno que estuviéramos por la faena. Gracias al cabo, me ahorré de seguir hablando del tema. Ya no volvimos a hablar más durante el resto del día, ni hasta después de haber pelado la última patata…

Llegué por la noche a mi compañía una vez terminadas mis tareas en la cocina. El primer imaginaria ya había cerrado las luces y los compañeros se disponían con los últimos susurros, toses y estornudos a dormir. Me quité la ropa necesaria para tumbarme a descansar, no sin antes pensar en todo lo que me había sucedido durante el día. Al poco rato, seguramente por el cansancio ya me había dormido…

Después, con el tiempo me enteré que había gente que se apuntaba a la Legión por delitos de sangre. Cuando ingresaban y firmaban, su pasado no existía, pero cuando terminaba su contrato y decidían no renovar, según el tiempo transcurrido, la policía les esperaba a la salida…

El personaje, la historia y el motivo de su alistamiento, es realmente lo que me contó. Aunque con el tiempo he llegado a pensar que se lo inventó para asustarme. No coincidimos más en la cocina y nunca más lo volví a ver. Ahora, eso sí, cada vez que pelo patatas, pienso en él.

Carles Porta Fernández. 4º Reemplazo del 73. Bir nº 1 – 3ª Compañía. Nº 205 – Barracón 36. Destinado a Villa Cisneros. Compañía de Transmisiones. 4 meses destinado en el destacamento de Aargub como operador de radio. El día 5 de Diciembre de 1974, me licencié.

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

Posted on 7 Novembre, in esp (16) En el cuartel, esp - Porta Fernandez, Carles. Bookmark the permalink. 2 comentaris.

  1. JOSE LUIS ACERO

    Amigo Carles, por casualidad yo tambien hice una cocina en el Farnesio y estoy de acuerdo contigo de 5 de la mañana a 11 de la noche estuve yo. Me escaquee un rato y me fuy al cine con un legionario.Yo era vecino tuyo, Zapadores, pero un año antes. Tambien estuve en la 3ª en EL BIR,. Un saludo sahariano

    • Buenas, estoy buscando compañeros de servicio militar de mi padre RAIMUNDO PÉREZ HERNÁNDEZ. Es del año 1968 BIR nº 1 3ª cia Artilleria en Aaiun. Dejo mi mail por si alguien puede contestar. Gracias

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