LO QUE REPRESENTÓ PARA MI “LA MILI” EN EL SAHARA

Carles Porta i Fernandez
BIR Nº 1 – Playa del Aaiun – 3ª cia – Octubre-Diciembre 1973
Regimiento Mixto Ingenieros 9 Transmisiones Villa Cisneros i Aargub Enero-Diciembre 1974


Carles al BIR

De pequeño me dijeron que los señores vestidos con uniforme de color caqui, estaban haciendo “La Mili”, y que todos los varones cuando nos hacíamos mayores la teníamos que hacer. Era lo que entonces se llamaba: “El Servicio Militar”. Durante una temporada servías a la “Patria” haciendo de militar, primero en un campamento aprendiendo la instrucción y luego te destinaban a un cuartel que con el tiempo, si estaba cerca de casa, podías ir a dormir cuando te daban permisos y después de un año mas o menos, te licenciabas y podías contar “Batallitas” por el solo hecho de haber formado parte de una escenografía igual que de aquellas películas bélicas que veíamos en el cine.
…Al cumplir dieciocho o diecinueve años, no me acuerdo bien, me llamaron del ayuntamiento, según decían para “tallarnos”; esto representaba que entrabas en “Caja” (sonaba mal la palabra y de mal augurio, ¿no?). Decidí presentarme relajado para decirle al funcionario de turno, la frase: “Soy hijo de Viuda” y luego irme hacia mi casa tan tranquilamente, silbando y con las manos en los bolsillos, pensando que me había quitado un peso de encima… Apuntaron mi alegación i nada más. A partir de aquel momento me llamaron en diversas ocasiones para ir cumplimentando una serie de formulismos hasta que un día me citaron en la “Caja de Reclutas 411” que estaba situada en el cuartel de la calle Comercio de Barcelona, para continuar los tramites y preguntarme sobre la alegación que havia hecho tiempo atrás… “Usted dice aquí que es hijo de viuda… ¿Tiene hermanos mayores? Si, uno… Pues Ud. Tiene la obligación de hacer el Servicio Militar… Toda mi corta vida pensando que me libraría como mi hermano mayor, y de repente, la gran sorpresa. Mi madre, mi hermano y yo mismo, no nos lo creíamos… Yo hijo de viuda haciendo la “Mili”. Transcurrió un tiempo y llego el día del sorteo. Nos citaron en un cuartel que le llamaban “Jaime I”. Anteriormente ya me habían informado que era el lugar donde después de un sorteo con unas bolas salía un número que daban previamente y que a partir de este número corrían los apellidos y los destinos, o algo parecido… En todos los sorteos de mi vida nunca me tocó nada, y en este me tuvo que tocar “El gordo”… Los primeros números iban a la “Policía Territorial” y después creo recordar a un lugar que se llamaba “Batallón de Instrucción de Reclutas nº 1 Playa del Aaiún. Sahara”. “El Batallón” me sonaba a conocido pero el Sahara era un nombre que me “acojonó”. Si hubieran dicho al África lo hubiera entendido por aquello de Ceuta, Mellilla, Marruecos, el continente etc., pero el Sahara me sonaba a desierto y no entendía que hacia el ejercito español en aquellos parajes, creía que solo había arena. La arena de las películas del desierto que pude ver en directo durante los trece meses i días que duro mi “mili” en el Sahara.
Todo esto lo cuento, porque dentro del infortunio, creo que la “mili” en el Sahara fue como un sueño, como una película. Era una “mili” diferente a la que habíamos imaginado. Con una escenografía que no correspondía a la que siempre habíamos visto. Los uniformes eran de otro color. Teníamos botas, pero normalmente utilizábamos “Nailas”. Llevábamos siroqueras, pantalones cortos, el pelo más largo i constantemente parecía que estuviéramos haciendo la guerra con un enemigo que casi nunca veíamos. La única comunicación fiable entre las poblaciones de aquel territorio era a través de la emisora de radio, de la cual yo formaba parte junto con otros compañeros. En fin, un tiempo y un lugar, que por el solo hecho de estar obligados, no nos permitía darnos cuenta y gozar de todo aquello que teníamos i veíamos. Después de 34 años, ahora nos estamos dando cuenta de lo que representó hacer la “mili” en el Sahara. El habernos reencontrado con antiguos compañeros, ha hecho que recordemos lo que ya teníamos olvidado. Por esto, muchos de nosotros tenemos la necesidad de volver, por nostalgia, o quizás por recuperar aquella juventud que en aquellos momentos no supimos gozar en su totalidad, es decir vivirla y recobrarla nuevamente al pisar aquel desierto otra vez.
Empieza también a crecer un espíritu de orgullo de haber formado parte, no del ejército, si no de aquel grupo de compañeros que nos vimos obligados a estar en aquella tierra. Somos una generación de aguante…

About Mili Sahara

Saharià 1974-975 (caporal transmisions, Villa Cisneros i Edchera)

Posted on 8 Mai, in esp (11) La mili en el Sahara, esp - Porta Fernandez, Carles. Bookmark the permalink. Deixa un comentari.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: